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Vegetación

La vegetación de la Península de Yucatán ha sido descrita por Rzedowski (1978), Miranda (1958) y Flores y Espejel (1994). En este sentido, las siguientes líneas son un esbozo general de estas obras. La mayor parte de la superficie del estado de Yucatán y en menor proporción en Campeche y Quintana Roo, está cubierta por selvas bajas caducifolias. Por ello, la mayor parte de las especies de plantas del estado están asociadas a estos tipos de vegetación. En el norte, cerca de la línea de costa hay una variante muy interesante de la selva baja caducifolia, se conoce como selva baja caducifolia con cactáceas columnares (SBCCC), una vegetación sobre un suelo somero y con la roca aflorada, creando una variedad de micronichos que fomentan el incremento de la diversidad de plantas vasculares. Particularmente, oquedades en las rocas afloradas, se constituyen en el hábitat de plantas que requieren de micronichos estacionalmente húmedos (e.g. Hook. & Grev. (Marsileaceae), Heteranthera seubertiana Solms (Pontederiaceae), Ipomoea sororia D.F. Austin & Tapia-Muñoz, etc.). Cerca de la costa de los tres estados de la Península se desarrolla la vegetación halófila típica de la línea de costa, la duna costera y el matorral de duna costera que debido a sus características edáficas particulares, son el hábitat de varias especies especializadas y restringidas a estos ambientes (Carnevali et al. 2003). En esta zona también son frecuentes varios tipos de manglar y la marisma que corresponden a un conjunto heterogéneo de todos los tipos anteriores de vegetación incluyendo además al petén y sabanas húmedas. Los petenes son lugares cerca de la costa (usualmente ca. de las lagunas costeras o los manglares) donde aflora el drenaje subterráneo ("ojos de agua") creando un oasis de aguadulce en una matriz de suelos y vegetación halófita.

Por otra parte, enclaves de vegetación húmeda más permanentes, tales como los cenotes, los petenes y las aguadas, también constituyen los hábitats de muchas especies que en la región sólo crecen en estos ambientes. Por ello, todos estos tipos de vegetación, aún cuando ocupan áreas relativamente restringidas de la Península, contribuyen substancialmente a la riqueza de especies del estado y deben ser tomadas en cuenta en el diseño de planes de conservación. Otro tipo de vegetación bastante frecuente son las selvas bajas inundables, que forman grandes parches en muchas partes de la parte sur de la península, pero de la que hay parches dispersos en algunos lugares más al norte. Las selvas bajas inundables son de varios tipos, de acuerdo al tipo de planta que las domina en biomasa y estructura: pucteales, dominados por pucté (Bucida buceras L., de las Combretaceae), mucales (dominados por Dalbergia sp., de las Fabaceae-Papilionoideae) y, más frecuentemente, tintales (dominados por Haematoxylum campechianum L., de las Fabaceae-Caesalpinoideae). Este tipo de vegetación tiene elementos florísticos distintivos y estructurales y esta caracterizada conspicuamente por la gran biomasa y diversidad de plantas epífitas.

Las selvas alta subperennifolia y alta perennifolia ocupan las áreas más húmedas en los estados de Campeche y Quintana Roo y muestran diferencias florísticas importantes que se reflejan en diversos esquemas biogeográficos basados en clima, fisiografía y plantas (Lundell, 1934), aves, mamíferos y plantas (Goldman & Moore, 1946), anfibios, aves, peces, mamíferos no voladores y reptiles (Barrera, 1962), anfibios y reptiles (Lee, 1980) y árboles y sus endemismo (Ibarra-Manríquez et al., 2002; Espadas Manrique et al., 2003).  Existen varias propuestas de regionalización interna que reconocen desde dos hasta cinco subunidades (ver Ibarra-Manríquez et al., 2002) y una de las más consistentes divide a la región en una región norte seca y otra al sur, más húmeda.

Entre la selva baja caducifolia y la selva alta perennifolia, hay asociaciones intermedias que se conocen como selva mediana, que pueden ser caducifolias o subperennifolias. En general la altura y fisonomía son intermedias entre una y otra y también en lo relativo a la distribución espacial ocupando una franja intermedia entre el extremo seco del norte y el extremo húmedo, al sur.

Existen tipos de vegetación que ocupan áreas menos extensivas en la Provincia Biótica Penísula de Yucatán (PBPY) y que están asociadas a fenómenos o condiciones edáficas o geomorfológicas especiales. Ellos incluyen varios tipos de comunidades que habitan suelos casi permanentemente saturados y con una cobertura predominantemente herbácea, tales como los tulares, dominados por  Typha angustifolia L. y los carrizales, dominados por Phragmites communis Trin. Algunas variantes tienen de estos ecosistemas poseen plantas arbóreas que les confieren una fisionomía distintiva. Entre estos se cuentan los tasistales, dominados por  Acoelorraphe wrightii  (Griseb. & H. Wendl.) H. Wendl. ex Becc.) y los "corchales" de Annona glabra L., restringidos a áreas cerca de Holbox. De la misma manera, en lugares donde hay pequeños desniveles se forman las "aguadas" y las "rejolladas" en los puntos más bajos del microrelieve. Otro fenómeno muy distintivo de la PBPY y estrechamente asociado al drenaje cárstico típico del área, es la formación de "cenotes" que son lugares donde el techo de una gruta o caverna subterránea se ha desplomado, exponiendo una lámina de agua permanente del drenaje subterráneo. Los alrededores y las paredes de estas oquedades, por la permanente humedad que les está asociada, suelen estar habitadas por comunidades al menos parcialmente mesófitas, diferentes de la matriz de vegetación (usualmente más seca) circundante.

Por último, pero no menos importante por su contribución a la diversidad de especies de la PBPY son las llamadas sabanas, que son diferentes a las de otras partes del Neotrópico (Carnevali et al., 2003). En el suroeste de Campeche las hay de posible origen antropogénico y de fisionomía similar a las sabanas de Trachypogon (ausentes de la PBPY) y con Curatella americana L. En el extremo SE de Quintana Roo tenemos la llamada Sabana del Jaguactal, una sabana o matorral natural muy húmeda, asentado sobre suelos orgánicos ácidos donde hay comunidades de Pinus caribaea Morelet.  El pinar es una vegetación emblemática de Belice pero en México sólo se encuentra en esta localidad y la población cuenta con menos de un millar de individuos.